Los bonsáis en este estilo son de los más populares, nos llama la atención por su gran semejanza con sus congéneres de la Naturaleza, son los árboles que normalmente más se ven en nuestras ciudades.

A la hora de diseñar un árbol en este estilo podemos jugar con la edad que queremos reflejar en el Bonsái. Podemos crear un bonsái que aparente juventud o incluso uno que represente gran vejez.

Escoba joven:

 

Se caracterizan por su tronco fino y estilizado, las ramas se orientan hacia el cielo, son tan ligeras que el peso no las consigue bajar.

 

Escoba Adulta:

 

El tronco empieza a tener importancia, aunque sea largo, el efecto óptico dará la sensación de ser más corto. Las ramas tienden a ser vencidas por el peso.

Escoba en la véjez:

 

El tronco es ancho y potente, los años dan peso a la ramificación que gana Horizontabilidad.

Sea cual sea el estilo de escoba que queramos formar, todas tendrán que tener dos partes bien definidas:

-Nebari ancho con raíces colocadas de forma radial

-Una ramificación abundante y fina.     

En el caso práctico del que vamos a hablar en este artículo crearemos una escoba que represente robustez y vejez, y que además tenga las proporciones adecuadas para que el espectador se crea que es un árbol viejo.

 Vamos a trabajar con el típico ficus comercial que se vende en muchos centros comerciales.

 Las características del tronco impedirían el realizar un árbol con carácter de vejez, ya que posee muchas que lo encuadrarían en un árbol de mediana edad. Aunque el aspecto general es de escoba, el ficus, tal y como está hora, tiene muchos defectos. Al mirarlo detenidamente vemos que no está bien desarrollado técnicamente,

Si comparamos el tronco del ficus con el tronco de la zelkova anterior, vemos que tiene las características de escoba de mediana edad, no es lo que queremos.

 Como lo que queremos es un árbol que represente ser muy viejo, el aspecto que deberemos de dar al tronco es de ser muy ancho. Visualmente lo conseguiremos acortándolo en longitud. Así también pasaremos el árbol de ser de un tamaño mediano a shohin.

Con este tronco tendremos que jugar, si está fuerte brotará por muchos sitios, si está débil brotará poco y mal, no hubiéramos tenido que cortar el tronco hasta fortalecer el bonsái.

En este ejemplo no usaremos nada de alambre en estas primeras fases, realizaremos la formación mediante poda, dejando crecer y podando  muy corto, así daremos conicidad a cada rama y movimiento.

 Como nuestro fin es que las ramas expresen vejez, tendremos que dejar siempre la última hoja o brote mirando al exterior, es de ahí de donde saldrá la rama y se dirigirá en esa dirección.

 

Ya tenemos el tronco, las ramas en proceso y falta el Nebari, tenemos que hacerlo ancho, que nos de sensación de estabilidad,

 

Es un trabajo continuo, en el que el tiempo es nuestro aliado si lo hacemos correctamente

 

Ya podemos ir disfrutando de nuestro bonsái en escoba, pero solo a la mitad, por el camino nos hemos dejado un gran corte en el tronco que cerrará poco a poco.

Y una ramificación incipiente, bien dirigida pero a medio camino. Tendremos que seguir con las podas dejando el último brote para marcar la dirección de la futura rama.

 

Dejar fortalecer, podar, dejar descansar, fortalecer, podar, son los pasos adecuados para que la formación vaya a buen ritmo.

 

Sin darnos cuenta el tronco va cogiendo “solera” y la ramificación haciendo creible nuestra idea

Siempre vamos a tener que ir dándole pequeños retoques para conseguir los objetivos, algunos tan pequeños que será necesario el colocar algún alambre

 

Es vital el fotografiar los trabajos que les realizamos, de otra manera la mente no recuerda los pequeños cambios y perdemos perspectiva de los trabajos realizados y la evolución sufrida.

Y este el resultado final, o más bien el final de la mitad del camino, porque siempre habrá que ramificar más, seguir formando Nebari y seguir dando vejez al árbol, ayudados, esta vez, por el paso del tiempo.